
Me llamo Víctor Mario Roldán Jaén y, si hace unos años me hubieran dicho que acabaría dedicándome a acompañar a personas, probablemente no me lo habría creído.
Esta es la historia de cómo tardé años en descubrir un camino que siempre estuvo ahí.
CAPÍTULO 01
Estudié Ingeniería en Telecomunicaciones porque siempre me fascinaron las nuevas tecnologías. Me gustaba entender cómo funcionaban las cosas y resolver problemas.
Pero había algo que me acompañaba desde mucho antes de la universidad: la gente terminaba contándome cosas muy personales. Amigos, compañeros, conocidos… sin buscarlo, las conversaciones acababan yendo hacia temas profundos.
Más de una vez me preguntaron por qué no estudiaba Psicología. Nunca me había llamado la rama sanitaria, pero algo en el comportamiento humano despertaba mi curiosidad.
CAPÍTULO 02
Al terminar la carrera me fui a Inglaterra a aprender inglés y buscar mi primer trabajo como informático. Como le ocurre a mucha gente que llega sola a otro país, el primer trabajo fue donde pude entrar: McDonald’s.
Pensaba que sería algo temporal. Pero me propusieron ser manager, y dejé de ocuparme solo de mi trabajo para empezar a gestionar personas: escuchar conflictos, mediar, motivar, ayudar al equipo a funcionar mejor.
Sin darme cuenta, era esa parte del trabajo la que más disfrutaba.
CAPÍTULO 03
Cuando conseguí mi primer puesto en el sector tecnológico pensé que aquello quedaría atrás. No fue así.
Una vez dominé la parte técnica, mis compañeros venían a hablar conmigo cuando estaban desbordados, cuando tenían conflictos o simplemente necesitaban a alguien que les escuchara. Aquello se repetía una y otra vez.
Llegó un momento en el que seguir ignorándolo era más difícil que aceptarlo.
CAPÍTULO 04
Empecé a dedicar mi tiempo libre a estudiar lo que realmente me despertaba curiosidad: psicología, liderazgo, hábitos, inteligencia emocional, Eneagrama, filosofía. Autores como Simon Sinek, Borja Vilaseca o Sergio Fernández fueron marcando el camino.
No buscaba convertirme en coach. Buscaba entender mejor al ser humano.
Las primeras personas con las que trabajé fueron amigos y gente cercana. Ellos confiaron en mí cuando todo esto todavía no tenía nombre — y descubrí que realmente ayudaba a vivir con menos sufrimiento. Fue entonces cuando decidí formarme profesionalmente en Majestic Coaching.
CAPÍTULO 05
Reduje mi jornada como técnico informático para dedicar cada vez más tiempo a acompañar personas. El boca a boca hizo su trabajo: nuevos procesos, nuevas sesiones, nuevas historias.
Hasta que llegó ese momento que casi todos vivimos alguna vez: podía seguir con la seguridad de una profesión que conocía, o apostar por aquello que llevaba años llamándome por dentro.
Elegí la segunda. Desde entonces me dedico por completo a acompañar a personas, parejas, grupos y equipos.
Hoy creo que no fue un cambio de rumbo. Simplemente tardé unos años en darme cuenta de cuál había sido mi camino desde el principio.
«El verdadero crecimiento no consiste en evitar los problemas, sino en aprender a navegar nuestras tormentas internas con sabiduría y calma.»
Si sientes que es el momento de invertir en ti, de ganar claridad y de construir una vida con más propósito y paz, estoy aquí para acompañarte.
Mi curiosidad por el potencial humano me ha llevado a una formación continua y diversa.
Aplicado al autoconocimiento y la mejora de las relaciones interpersonales.
Herramientas prácticas para la gestión de emociones y la comunicación asertiva.
Metodologías para crear sistemas personales que aseguren un cambio sostenible.
Comparto algunos momentos e imágenes que reflejan mi pasión por el desarrollo personal, la naturaleza y los espacios que inspiran la calma y la introspección.